¿Una pequeña princesa se ha convertido en la gobernante? ¿Acaso el mundo debe ser regido exclusivamente por hombres? ¿Puede un ministro sentenciar arbitrariamente a muerte a la gran princesa de una nación entera? ¿Significa esto que, para sobrevivir, no tiene más opción que adulatar al rey y a ese hermano travieso? ¡No, Babyqueen se niega rotundamente! Ella no solo carece de intención de complacer a tales hombres, sino que además aspira a contender por el trono como una verdadera reina. De hecho, ante miles de ministros, reprendió a su padre real por no valer nada. Extrañamente, tras ese estallido, parece que todas las miradas se han posado en ella.