En un mundo alternativo, la humanidad ha desarrollado un gusto por los zombis: guisados, salteados o exprimidos. Durante el boom económico de los rugientes años sesenta, la corporación japonesa Flesh Inc. utilizó técnicas vudú importadas de África para crear zombis en suelo nacional, y luego amasó una fortuna vendiendo productos a base de zombis: fideos instantáneos, refrescos, hamburguesas, comida para mascotas y cosméticos. Cuando tres millennials egocéntricos quedan atrapados dentro de una granja de zombis totalmente automatizada en su primer día de trabajo, junto con su supervisor tecnófobo de la vieja escuela y una horda de no-muertos descontrolados, cerrar la brecha generacional se convierte en cuestión de supervivencia.