Ichitarou, el enfermizo heredero de una gran botica en el período Edo, ha pasado la mayor parte de su vida confinado en su habitación debido a su débil constitución. Los rumores sobre su condición se extendían desagradablemente a su alrededor, por lo que su abuelo reza para que los espíritus protejan al niño. En respuesta, dos guardianes —Sasuke y Nikichi— son enviados para cuidar de Ichitarou durante toda su vida y preservar su salud.
A medida que Ichitarou crece, comienza a salir de su habitación con más frecuencia, queriendo ser útil a pesar de que otros le instan a descansar. Un día, se escapa solo sin sus guardianes y permanece fuera hasta el anochecer. De camino a casa, un hombre ensangrentado de repente lo persigue. Ichitarou logra escapar usando su rapidez mental y se topa con la escena de un asesinato brutal.
Al día siguiente, se entera del asesinato, pero la historia parece extraña: la herida mortal de la víctima difiere de lo que Ichitarou presenció. Con el asesino aún prófugo, Ichitarou comienza a recopilar más detalles sobre el peculiar caso tanto de humanos como de espíritus, y estas pistas podrían ayudarlo a resolver el misterio.