En este proyecto de graduación de Man Wei de la Universidad de Arte de Musashino, la mezcla de diferentes estilos artísticos no solo sirve como técnica narrativa, sino que se convierte en una parte natural e integral de la propia historia. Las cualidades únicas de la animación se emplean para crear una metáfora indirecta del desarrollo personal, ilustrada a través de cambios en la técnica pictórica. A medida que el estilo visual evoluciona, narra el sueño infantil de dedicarse a la pintura, reuniendo detalles de ese sueño sobre personas, lugares y eventos ligados a esos recuerdos. Mediante este proceso, se representa una infancia con su propio estilo distintivo, entrelazando el pasado y la transformación gradual en el enfoque artístico a medida que la persona crece.