Para la mayoría, poseer poderes psíquicos sería un regalo, pero para Kusuo Saiki es todo lo contrario. Dotado de habilidades sobrenaturales como la telepatía y la visión de rayos X, considera este supuesto don como una maldición. Mientras los constantes problemas derivados de sus capacidades se acumulan, todo lo que Kusuo desea es una vida normal y pacífica, donde la ignorancia sea una bendición.
Sin embargo, la existencia de un psíquico está lejos de ser tranquila. Aunque Kusuo intenta pasar desapercibido ocultando sus habilidades a sus compañeros de clase, sin querer atrae la atención de varias personas peculiares, incluyendo al vacío Riki Nendou y al iluso Shun Kaidou. Obligado a enfrentar la locura de quienes lo rodean, Kusuo se da cuenta de que la vida ordinaria que busca es mucho más difícil de conseguir de lo que pensaba.