En el distrito de Asakusa, en Tokio, hay una mansión tranquila llamada Ayakashi-sou. Aunque espaciosa, en ella vive una única chica de dieciséis años. Sin embargo, la mansión debe su nombre a los ayakashi —espíritus y fantasmas japoneses que moran en su interior. Allí residen Kuuko, una traviesa chica zorro aficionada a las bromas, y Yukime, una gentil mujer de nieve. La infantil Zashikiwarashi Kii vigila el edificio. Pronto se les une un youkai gato recién creado llamado Nene, que no tiene otro lugar al que ir.
La dueña del edificio es Mahoro Miyatsuka, quien lo heredó de su difunta abuela porque puede ver e interactuar con los espíritus. Si bien esta habilidad le permite conectar con los ayakashi, la costumbre de Mahoro de hablar con personas invisibles ha hecho que sus compañeros de clase la eviten. Aun así, es feliz cuidando de sus compañeros fantasmales mientras pasan los días viendo fuegos artificiales, jugando y viviendo la vida un día a la vez.