Una melodía perdura en la mente de Mafuyu Satou. Mientras sostiene una guitarra, esa melodía da vueltas sin cesar, clamando arrepentimiento, anhelo y pérdida. Sin embargo, su expresión distante y soñadora oculta sus verdaderas emociones a todos. Un encuentro casual con Ritsuka Uenoyama, quien está en su misma clase, podría finalmente darle a Mafuyu el ánimo necesario para hacer oír su voz.
Uenoyama toca la guitarra en una banda cuyos miembros incluyen también a Haruki Nakayama, bajista de carácter gentil, y a Akihiko Kaji, baterista de apariencia ruda. Sin cantante, su grupo improvisado ha logrado funcionar como acto únicamente instrumental. Pero su oportunidad de ascender podría llegar cuando Uenoyama escucha cantar a Mafuyu —cautivado, invita a Mafuyu, que duda, a unirse.
Trabajar en una banda no es tarea fácil; las emociones a menudo amenazan con desgarrarla, pero también pueden acercar a sus miembros. Con el apoyo de Uenoyama, Mafuyu quizás encuentre por fin una manera de expresar los sentimientos que luchan por escapar de su interior.