Al comienzo de la clase, se menciona sin mayor ceremonia la muerte de quien compartía habitación con Sheena Totsuki, y el día escolar transcurre sin más incidentes. Este orfanato cría a los niños para que sean soldados, por lo que la muerte es una parte familiar de la vida para sus habitantes. Su nación está atrapada en una guerra que ha durado muchos años sin un final a la vista, y cada día los niños del centro son enviados a morir en el campo de batalla. A diferencia de sus compañeros huérfanos, Sheena está profundamente afectada por la guerra interminable y anhela que termine.
La noche en que falleció quien compartía habitación con ella, Sheena se encontró con una chica cubierta de sangre, pero aún así alegre y optimista. Al día siguiente, esa misma chica llega como alumna transferida a la clase de Sheena y se presenta como Mimi Kagari. Previamente, Mimi era considerada una mera leyenda del campus: el arma secreta del orfanato, una chica inmortal. Ahora asignada como nueva compañera de habitación de Sheena, Mimi expresa su deseo de hacerse amiga de Sheena y adaptarse a la vida escolar ordinaria.
Pero la actitud despreocupada de Mimi respecto al conflicto inquieta a Sheena, dificultando que acepte su realidad. Aun así, su peculiar amistad florece en medio de este sombrío escenario.