La oficinista Hinako Uno siente una presión constante de su familia y amigos para encontrar el romance, por lo que se esfuerza mucho en su apariencia y comportamiento para encajar en el ideal de «mujer joven perfecta». Piensa que si consigue que alguien se enamore de ella, por fin podrá amarse a sí misma, pero esta estrategia fracasa. Tras rechazar otra confesión, Hinako se considera defectuosa por ser incapaz de amar.
Mientras tanto, su compañera y superior, Asahi Satou, se convierte en la tutora legal de su hermana menor tras el fallecimiento de su último familiar vivo, convirtiéndose en la única proveedora de la familia. Asahi prioriza proveer para su hermana e ignora todo lo que considera innecesario, incluido el amor.
Una noche, mientras Hinako llora sentada en un banco del parque, Asahi se topa con ella y le da una bolsa de donas como consuelo. Ambas bajan la guardia y se abren la una a la otra, iniciando una conexión que podría ser exactamente lo que cada una necesita.