
Resumen
Mizuki es un familiar serpiente que reside en el santuario Yonomori, y mide 175 cm (5'9"). Su vínculo con Nanami comenzó cuando ella le salvó la vida liberándolo por una ventana para protegerlo de sus despiadados compañeros de clase, acto que hizo que se enamorara de ella. Como respuesta, dejó una marca de compromiso en la muñeca de Nanami. Al día siguiente, llegó a su escuela y se la llevó al santuario, donde ella se encontró incapaz de escapar. A diferencia de las serpientes típicas, Mizuki fue criado en un invernadero y posee escaso conocimiento sobre el comportamiento habitual de los reptiles. Sufre una profunda soledad, derivada de la desaparición de su diosa. La deidad existió mientras la gente visitaba el santuario y creía en ella, pero al no residir nadie en el valle, fue desvaneciéndose hasta no quedar rastro. A pesar de esto, Mizuki mantiene la creencia de que ella sigue existiendo y eventualmente regresará. Impulsado por esa esperanza, desea que Nanami viva con él en el santuario para siempre. Cuando ella se niega, intenta avanzar hacia ella, pero es interrumpido por Tomoe. Más tarde se revela que el santuario es una ilusión diseñada para ocultar el árbol de ciruelo favorito de su diosa, que Mizuki aprecia profundamente. Nanami había prometido previamente visitarlo con él para ver las flores cada vez que él se sintiera solo. Al igual que Kurama, Mizuki alberga una persistente atracción por Nanami, demostrada cuando incluso le cocina cuando ella está enferma.






