
Richard III
Resumen
La llegada de Richard al mundo estuvo marcada por un inmenso sufrimiento, lo que llevó a su madre a verlo como un monstruo y despreciarlo desde el inicio. Mientras ella lo rechazaba, su padre permanecía ajeno a ese odio y se convirtió en la única fuente de afecto en la vida de Richard. Como resultado, Richard creció como un niño atormentado, acosado por extrañas visiones de Juana de Arco, quien le advertía que era un demonio a temer. También luchaba contra un profundo miedo al abandono. Físicamente frágil y carente de la habilidad de sus hermanos mayores, Richard se sometió a un entrenamiento riguroso para compensar sus debilidades y cumplir con sus altas expectativas. A pesar de la negligencia de su madre, fue aceptado por el resto de su familia. Su crianza fomentó un anhelo profundo por estar cerca de su padre, impulsándolo a esforzarse por alcanzar la grandeza mientras esperaba que su padre ascendiera al trono.
