
Saigyouji, Yuyuko
Resumen
Yuyuko sirve como la princesa espectral de Hakugyokurou, el inframundo designado para los antaño vivos, a pesar de haber sido una vez una humana mortal. Su historia está marcada por la tragedia; tras suicidarse, su cadáver fue reutilizado para sellar la Saigyou Ayakashi, un peligroso árbol de cerezo youkai, para evitar que masacrara a inocentes. En los eventos de Perfect Cherry Blossom, dirigió a Youmu para localizar un método que hiciera florecer el árbol, con la intención de resucitar el cuerpo enterrado bajo sus raíces. Parecía no ser consciente de que los restos eran los suyos propios. Cuando comprendió que cumplir este deseo llevaría a su completa destrucción y a la liberación del terror de la Saigyou Ayakashi nuevamente, abandonó el plan y aceptó su existencia destinada. Yuyuko posee la habilidad de invitar a las almas mortales a la muerte, dirigiendo a quienes perecen de esta manera a Hakugyokurou en lugar del cielo o el infierno. Aunque su temperamento caprichoso y frágil podría sugerir peligro para alguien con una habilidad tan potente, demuestra una inmensa responsabilidad. Nunca emplea su poder de forma temeraria, por rencor o como arma. Irónicamente, fue precisamente este poder lo que la impulsó a suicidarse originalmente. A pesar del asombro y el temor que los humanos sienten ante sus habilidades sobrenaturales, Yuyuko permanece alegre y amigable. A diferencia de muchos espíritus, conserva la apariencia de una humana viva, y su personalidad juguetona y benévola tiene un efecto desarmante. Con frecuencia hace comentarios extraños y absurdos, y parece pasar por alto detalles obvios, lo que lleva a caracterizarla como una chica despistada o despistada. Por el contrario, puede mostrar una astucia extrema y perspicacia, respaldada por un vasto conocimiento, dejando claro si su lado despistado o inteligente representa su verdadera personalidad. Rara vez toma las cosas en serio y disfruta burlándose de su asistente serio, Youmu, quien contrasta con ella en casi todo. Además, es famosa por su enorme apetito y su tendencia a usar metáforas relacionadas con la comida en cada situación, demostrando que está verdaderamente muerta y que le encanta.
