
Resumen
El joven de dieciocho años Miroku es un monje budista errante, o houshi, que recorre el campo ofreciendo servicios como exorcismos y exterminio de yokai para ganarse la vida. Sufre una maldición hereditaria que originalmente fue colocada sobre su abuelo, Miyatsu, por Naraku. Aprovechando la atracción de Miyatsu hacia las mujeres hermosas, Naraku se disfrazó de una de ellas y reflejó uno de sus ofuda para perforar la palma del monje. Esta herida creó un kazana, o vacío de aire, en su mano que absorbe cualquier cosa sin importar su masa. Aunque Miroku utiliza este vacío como un arma poderosa contra los yokai, este se expande a medida que envejece. Si la maldición no se levanta con la muerte de Naraku, el kazana crecerá hasta ser incontrolable y consumirlo, reflejando el destino de su padre y su abuelo. Esta amenaza inminente ha llevado a Miroku a adoptar un estilo de vida hedonista que contrasta marcadamente con la actitud de un monje ejemplar. Es un hábil estafador que inventa amenazas sobrenaturales falsas para conseguir comida y refugio de sus gratas víctimas. Al igual que su antepasado, tiene una debilidad por las mujeres atractivas, pidiéndoles frecuentemente que le den hijos para asegurar un heredero en su continua caza contra Naraku. Sus manos tienen la costumbre de divagar, lo que a menudo resulta en que Sango, su principal objetivo, lo golpee. A pesar de este comportamiento poco serio, Miroku conserva un núcleo de profunda espiritualidad que le otorga impresionantes poderes espirituales. El nombre Miroku es el término japonés para Maitreya.











