
Chibiromano
Resumen
Chibiromano, el hermano mayor de Chibitalia, sirvió como subordinado de España desde el final de las Guerras Italianas en 1559 hasta 1713, un período que concluyó con la derrota de España ante la Monarquía Habsburgo austriaca durante la Guerra de Sucesión Española. Se documenta poco sobre su vida temprana, salvo que permaneció atrás durante el Renacimiento mientras Chibitalia estudiaba artes bajo su abuelo, el Imperio Romano. Los hermanos desconocían la presencia física del otro, a pesar de conocerse mutuamente, hasta que Roma desapareció y Chibitalia regresó. España descubre rápidamente que Chibiromano es un vago inútil. Se niega habitualmente a obedecer órdenes, cuenta mentiras sin sentido y termina casi cada frase con la palabra bastardo. Con frecuencia echa la culpa a España por sus propias fechorías y tiende a llorar abiertamente cuando se avergüenza o molesta. Esta reacción le enrojece la cara, lo que lleva a España a compararlo con un tomate, irritándolo enormemente. Bajo su exterior grosero y su falta de autoconciencia sobre su estatus, Chibiromano sufre de baja autoestima. Reconoce que es aún más hetare que su hermano, señalando que Chibitalia es superior en tareas como las labores domésticas y la pintura. Asume que España y Francia solo buscan controlarlo para reclamar la herencia de su abuelo. Sin embargo, al enterarse de que España una vez se sacrificó para salvarlo del Imperio Otomano, logra ofrecer un agradecimiento, aunque con vergüenza. Su comportamiento distintivo hacia las mujeres, en comparación con los hombres, ya era evidente desde joven. Tras quejarse de que el idioma español es difícil de aprender, lo usa para coquetear con Bélgica frente a España. Al igual que su hermano, posee un ahoge rizado erógeno, al que prohíbe estrictamente que España toque, alegando que el tironeo constante se siente bien y constituye acoso. También es capaz de bailar la tarantela y se le ve a menudo comiendo pizza.
