

Sinopsis
A mediados del siglo XIX, Japón permanecía aislado del resto del mundo. El largo gobierno del Shogun Tokugawa apenas comenzaba a mostrar indicios de cambio. En el lejano campo de la isla de Shikoko, un joven llamado Ryoma crece en un hogar samurái de bajo rango. Una década después, se convertirá en una de las figuras clave que derrocarán al gobierno del Shogun y abrirán Japón a Occidente. La historia comienza con Ryoma como un soñador niño de siete años. Es un niño honesto y de buen corazón que detesta cualquier forma de violencia o crueldad. Es tan sensible y algo ingenuo que a menudo llora por simpatía al presenciar incluso el acto de agresión más pequeño, como cuando otro niño pisa un insecto. Los demás niños, e incluso su familia, lo llaman «llorón». Sin embargo, no es un cobarde —ni mucho menos—. Su angustia proviene del deseo de prevenir la injusticia y el mal en el mundo. Solo su hermana mayor comprende verdaderamente la profundidad de su carácter. Ella reconoce que su hermano posee un don especial, y hace todo lo posible por protegerlo y alentarlo.