
Resumen
Bundai actúa como un instructor de lenguaje excesivamente agresivo, llegando al secuestro de Mugen para obligarlo a aprender a leer y escribir. Su enfoque pedagógico es extremadamente heterodoxo, implicando violencia física, como golpear al estudiante por errores de pronunciación, e intimidación psicológica diseñada para inculcarle un complejo de inferioridad. Aunque estas tácticas extremas parecen duras, podrían ser una forma de venganza por la negativa de Mugen a pagar una cuenta en un bar. El conflicto comenzó cuando Bundai, mientras estaba ebrio, acosó a Mugen por no poder leer el menú, obligándolo a consumir una bebida similar al vino mientras Bundai le hacía una lección sobre la esencia espiritual de las letras. A pesar de la brutalidad de esta enseñanza, los resultados son innegablemente efectivos. Mugen logra dominar la lectura y escritura en un solo día e incluso inventa el símbolo del infinito, asegurando que representa su nombre.








