El tiempo avanza como una flecha, pero serpentea como un camino interminable.
Nadie comprendió realmente la profunda soledad de viajar a través de las eras,
ni cómo el propio tiempo podía erosionar el significado de su largo peregrinaje.
Pero si su determinación nunca se ha quebrado y su sendero nunca ha vacilado...
Cuando el viaje llegue a su fin, se redescubrirá la meta que impulsó ese comienzo.