

Sinopsis
Continúa la historia de Un pueblo donde vivir: Cruce al atardecer
Yuzuki Eba, residente de Tokio, tomó una vez la repentina decisión de mudarse a un pequeño pueblo cerca de Hiroshima para cursar la secundaria. Durante ese tiempo, residió en casa de Haruto Kirishima, y los dos gradualmente se enamoraron. Sin embargo, Yuzuki se marchó del pueblo tan abruptamente como había aparecido. Más tarde, Haruto tiene la oportunidad de viajar a Tokio en un viaje escolar, impulsado por su deseo de reencontrarse con Yuzuki. A pesar de su mutuo anhelo, ambos se sienten nerviosos por reconectarse tras una larga separación, y la apretada agenda de Haruto limita su tiempo libre. Mientras enfrentan dificultades para verse, deben considerar si su romance a distancia vale la pena los desafíos que soportan.
En esta entrega
Haruto Kirishima estaba llevando una vida tranquila en el campo, muy lejos del ritmo frenético de la vida urbana. Eso cambió cuando Yuzuki Eba entró inesperadamente en su mundo, llegando desde Tokio para quedarse con su familia por un corto tiempo. El tiempo que pasaron juntos lo dejó cautivado por los recuerdos de ese breve período, solo para que ella desapareciera tan repentinamente, dejándolo con innumerables preguntas sin respuesta. Kimi no Iru Machi retoma la historia algún tiempo después, cuando Haruto se ha mudado a Tokio para vivir con su hermana, con la intención de formarse como chef. Sin embargo, en realidad, su motivación más profunda es estar cerca de Yuzuki. Las cosas comienzan mal: a su llegada, es confundido con un ladrón y atacado por Mishima Asuka, quien vive al lado de su hermana. Una vez resuelto el malentendido, sus emociones empiezan a tambalearse. ¿Es Eba, que sigue evitándolo por razones desconocidas, a quien realmente desea, o podría ser Asuka?






























